ENTENDIENDO EL ESTIGMA
Uno de los temas más urgentes en la prevención primaria y secundaria del VIH/SIDA es el estigma.
La definición original de estigma es un signo o una marca, corte o quemada en el cuerpo, cuyo propósito original era identificar a los marcados como individuos moralmente manchados que debían ser evitados (Goffman, 1963). Los marcados eran esclavos, criminales o traidores. Actualmente, los individuos considerados como estigmatizables son aquellos que tienen una identidad deteriorada ante los ojos de otros. Esta marca social vuelve a la persona susceptible a una marginación social.
Por su propia naturaleza, el estigma es una marca que legitimiza tratar a un individuo en formas menos humanas que a aquellos sin esa marca. Además, ser estigmatizado a menudo significa incluso no ser considerado como un ser humano. Al sentirse estigmatizado, el individuo puede tener preocupaciones crónicas de auto-representación, específicamente preocuparse a cerca de cómo interactuar con otra gente y cómo revelar selectivamente la naturaleza de su estigma.
La estigmatización del VIH/SIDA y de grupos específicos en riesgo, tales como los hombres que tienen sexo con hombres y los usuarios de drogas inyectadas, puede no solamente impactar la autoestima, si no también interferir con tener acceso a la prueba voluntaria del VIH, consejería y tratamiento.
Consecuentemente, las estrategias para reducir el estigma a nivel nacional y comunitario necesitan focalizarse en cuatro áreas.
Primeramente, debemos considerar cómo el estigma impacta la salud pública en la medida que puede limitar esfuerzos para diagnosticar más tempranamente y tratar el VIH y otras enfermedades transmitidas sexualmente, ITS.
Segundo, debemos focalizarnos en aquellos individuos que podrían estar estigmatizando a otros. Por lo tanto, se necesitan campañas de mercadeo social que enfaticen la compasión, reduzcan la culpa y corrijan los mitos a cerca del riesgo al VIH.
Tercero, al considerar las estrategias sobre el estigma se debe tomar en cuenta el impacto emocional en aquellos que son estigmatizados. Por tanto, deberían estar disponibles la consejería, los grupos de apoyo de pares y las comunidades terapéuticas.
Cuarto, el estigma puede también influenciar la política social con efectos en las prioridades de investigación y el acceso a la atención de salud y servicios sociales. La investigación tiene que incluir la documentación sobre el peso creado por el estigma en diferentes sistemas de atención de salud y en espacios sociales y culturales. Además de la necesidad de evaluar los enfoques prácticos de los programas de intervención comunitaria, tal investigación debería considerar el estigma desde varios puntos de vista; éstos incluyen la experiencia del estigma entre aquellos que experimentan sus efectos, las actitudes, creencias y comportamientos estigmatizantes entre la población en general, proveedores de atención de salud y líderes comunitarios.
Juntos podemos colaborar para combatir los efectos del estigma en los esfuerzos de prevención del VIH/SIDA.
Escrito por Miriam Vega, Ph.D.
Comisión Latina sobre el SIDA
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